Capítulo 116

Era normal que el tiempo pasara. No importaba cuánta magia detuviera el mundo, no podías forzar el flujo del tiempo o la vida para que se detuviera.

Akshetra abrió los ojos suavemente. Miró el jardín lleno de flores, las cuales fueron forzadas a florecer por arte de magia en una miríada de colores. Ella derribó todas las paredes del palacio imperial y las reemplazó con ventanas para que el jardín se pudiera ver desde cualquier lugar: el dormitorio, la oficina o la sala de estar. Para ella, el momento más agradable era tomar tranquilamente una taza de té y admirar el hermoso jardín de boca de dragón. Sin embargo, su tiempo de diversión no se sintió agradable recientemente porque el plan que había ideado a fondo salió mal.

—Asta.

—Sí, Su Alteza —respondió de inmediato Asta, su leal mano derecha. Estaba de pie con la espalda contra la puerta del estudio, cuidándola en silencio. Akshetra, que no necesitaba mirarlo para saber cómo estaba, golpeó la mesa y dijo: 

—Ven aquí y siéntate.

Habían pasado más de diez años desde que lo obligó a sentarse frente a ella y beber té. Asta se acercó como una muñeca bien hecha y se sentó frente a ella. La forma en que fijó los ojos en la mesa y se inclinó ligeramente era la misma que antes. Akshetra se preguntó cómo podía ser exactamente igual. Reflexionó sobre si el tiempo solo fluía para ella.

—Asta, ¿ves esto como una completa derrota para mí?

—No, no lo hago.

—No tienes que fingir que no lo es.

—Pensé que fue un fracaso porque no ganó nada —respondió Asta vacilante. Akshetra sonrió ante su honesta respuesta. Las flores del colorido jardín le hacían daño en los ojos, pero no les quitaba los ojos de encima porque le gustaba pensar mientras miraba los deslumbrantes colores.

—Sabes, resulta que gané algo. ¿Tienes curiosidad?

—Sí.

Akshetra dejó escapar una pequeña risa. Asta todavía tenía los ojos fijos en la mesa, sin mirarla correctamente a la cara ni una sola vez. Podía mirar las coloridas bocas de dragón fuera de la ventana, incluso un poco, pero Asta nunca hizo nada por su cuenta, excepto ciertas acciones. Estaba satisfecha de que ella era quien lo hizo actuar así. Una muñeca bien hecha. Para Akshetra, Asta era tal existencia. Un sirviente leal que hacía cualquier cosa por ella y llevaba a cabo sus deberes sin la menor distracción.

—El futuro ha cambiado.

—La profecía... ¿está mal?

—Profecía... Sí, puedes llamarlo así. —Se ató el cabello azul, de modo que la nuca quedó expuesta—. Alguien también podría haber cambiado el futuro que decidí.

—¿Eso significa que hay alguien que ve el futuro como Su Alteza?

—Sí, tal vez alguien conozca la historia… podría ser. ¿Te acuerdas? El futuro original del que hablamos.

Cuando miró a Asta con ojos curiosos, él respondió: 

—Dalia Alshine, la señora de Acrab, se convierte en una médium de la magia del tiempo, y Kaichen Tenebre salva a Acrab, pero la condesa Alshine, que es una médium, ya se ha vuelto loca y se la llevan  a la Torre Mágica para estudiar la magia del tiempo.

—¿Y qué ha cambiado ahora?

—El proceso fue el mismo, pero los resultados cambiaron. La condesa Dalia Alshine no se volvió loca y no fue a la torre mágica.

—Sí, eso es. Y ahora, se convirtió en discípula del Archimago Kaichen Tenebre, y sobrevivió y calmó la conmoción que yo había hecho.

Por supuesto, la respuesta imprudente de Kaichen silenció la epidemia de Acrab, pero el daño fue grave. Más aún porque era algo que había estado preparando durante mucho tiempo.

La razón por la que dejó solo a Guarten y eligió Acrab fue que en un futuro no muy lejano, Acrab se convertiría en una ciudad que conectaría a Julius con el continente oriental. 

«Lo hice a pesar de la pérdida, pero solo porque... Todo cambió solo porque Dalia Alshine sobrevivió sin volverse loca». En primer lugar, la mujer ya debería estar muerta. Akshetra, mientras golpeaba habitualmente la mesa, observó a Asta frente a ella.

Era difícil cambiar el destino. Era especialmente difícil en este mundo, donde todos los destinos se decidían en la novela. Akshetra recordó su infancia, que ya fue hace más de una década. Cuando tomó posesión del cuerpo de esta mujer por primera vez, tuvo la idea de cambiar por completo su destino. Sin embargo, en el momento en que poseyó su cuerpo, Akshetra ya había cometido un pecado irreparable.

Puso su mano en la magia negra y sacrificó muchas vidas para aumentar su poder mágico. Era la única forma de aumentar el poder mágico en poco tiempo. Para quitarle el poder mágico puro que todos poseían, Akshetra hizo un siniestro sacrificio como si no fuera nada. Fue en ese momento que ella poseyó el cuerpo de Akshetra.

No fue difícil adaptarse porque la memoria de Akshetra permaneció intacta. Además, conocía el final de la novela y leyó todas las historias adicionales. Alguna vez fue una novela web popular e incluso se publicó como un libro de papel. No era de su gusto, pero aún así lo leyó, sin embargo, quién hubiera pensado que ella poseería a alguien dentro de la historia. Por un momento, ya que conocía todas las historias, se preguntó si podría deshacer todo entonces cuando la novela aún no se había desarrollado. Por supuesto, fue sólo por un momento.

Athena: ¿Qué? ¿Cómoooooooooo? Agh, me acaban de romper los esquemas. Y en cierto sentido, me siento disgustada. Me gustaba pensar que la princesa era así de base.

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