Capítulo 125
La curiosidad me picó y rápidamente los seguí hasta el ascensor.
Los dos descendieron al nivel 20 del sótano y entraron en una habitación con actitud severa.
La habitación, que parecía un laboratorio, estaba llena de caras familiares, pero Ciel todavía no se encontraba por ningún lado.
¿Podría ser este un universo paralelo en lugar de una mirada al pasado?
Perdida en mis pensamientos, jadeé cuando una ventana esmerilada del laboratorio se volvió transparente.
En el interior se encontraba Lee Seo-yoon, que le faltaban ambos brazos y estaba atada con varias cuerdas. Mientras forcejeaba, la máquina marcó algo.
Los investigadores quedaron satisfechos con lo que vieron. Estaba claro en qué estado se encontraba, aunque eso no hacía que Seo-yoon pareciera digna de lástima.
Empecé a tener una idea aproximada de dónde estaba.
De pie frente a la ventana, observando la lucha de Seo-yoon, me giré para mirar a Seo-hyun.
Nuestras miradas se cruzaron.
No estaba segura de cuándo empezó a mirarme, pero Seo-hyun, que parecía reconocerme, de repente se quitó los guantes de combate.
La familiar cicatriz de quemadura en su mano expuesta me lo decía todo.
Temblando, miré a Seo-hyun. Sus ojos se suavizaron. Me mostró su mano, tocando suavemente las marcas de quemaduras.
Entonces, pareció que murmuraba algo. Me concentré mucho en leer sus labios.
—Estoy feliz. ¿Y tú?
—Sí, yo también —respondí inmediatamente.
—Cuida a nuestra familia, por favor.
Parecía que esta Seo-hyun me había llamado aquí solo para decirme esto. ¿Quizás la diosa Asteras tuvo algo que ver en esto?
—No te preocupes, Irene.
—Está bien, confío en ti, Yoo Seo-hyun.
Sintiéndome como si hubiera resuelto un problema que siempre había rondado en mi mente, me desperté del sueño.
Aunque me acababa de despertar, todavía estaba aturdida, preguntándome si mi sueño era real antes de respirar profundamente. Me sentí aliviado.
—Ah…
—Milady, ¿está despierta?
—Sí, entra.
—Es hora de empezar a prepararse.
—Bien.
Podía escuchar todo el bullicio afuera mientras me preparaba.
Finalmente, todos los preparativos estuvieron listos y entré a la sala de espera de la boda. Me sentí extrañamente emocionada. Desde el sueño de la noche anterior hasta ahora, en el umbral de nuestra segunda boda.
—Mi hija…
Papá vino a acompañarme. Se veía melancólico desde la mañana y ahora, entre lágrimas, me tendía el brazo.
—Papá, siempre seré tu hija.
—¡Por supuesto! No hace falta decirlo…
Acompañada por mi confiable padre, me dirigí hacia el lugar de la boda. Antes de entrar, vi a mamá, David y Violet de pie junto a la puerta.
—Te quiero, hija mía.
—Rin, felicidades.
—Felicidades, Lady Irene.
—Yo también te quiero. Y felicidades a ambos también.
Rodeada de mi familia, que era más que un sistema de apoyo, sino mis raíces, volví la mirada hacia Ciel, que se me acercaba. Seguía luciendo increíblemente elegante con su esmoquin.
Frente a él, con su segundo esmoquin de bodas, sonreí de felicidad. Extendió su brazo hacia mí y susurró suavemente:
—Rin, estoy verdaderamente agradecido de que vuelvas a ser mi esposa. En el pasado y ahora, eres la persona más hermosa para mí.
Con una sonrisa que parecía estallar de felicidad, no podía apartar los ojos de mí.
Al recordarlo, su mirada era la misma del pasado. Era como si quisiera devorarme, pero insistía en ganarse mi corazón; era la misma mirada intensa.
—Para mí, eras y sigues siendo el rostro más bonito.
Mi broma lo hizo reír, mostrando sus dientes brillantes. Era la mirada que más me gustaba de él. En ese momento, escuchamos la voz del oficiante a lo lejos.
—Ahora, los novios, por favor entren.
Juntos miramos hacia adelante con determinación. Con cada paso que dábamos hacia el futuro, nos volvíamos a casar, uníamos nuestros destinos y nos reuníamos como compañeros una vez más.
<Rechazando la Obsesión de mi Exmarido: una Guía>
Fin
Athena: Y… ¡se acabó! ¡Menudo viaje hasta llegar aquí! Al final, ambas, Irene y Seo-hyun, pudieron encontrar su felicidad. Y eso me alegra y reconforta mucho, porque casi nunca muestran esa parte; y que la chica que era Irene también haya podido ser feliz me parece una gran forma de cerrar el círculo.
Chicos, me ha encantado esta historia, tanto por su trama como por la evolución de los personajes. Realmente les pillé cariño; no por menos acabé entrando en maratón traductor jaja. Espero que Ciel e Irene sean muy felices, así como su familia. Tengo interés en las historias paralelas. Las iré sacando poco a poco. Deseo que hayáis disfrutado esta historia. ¡Un abrazo y hasta pronto!