Capítulo 77

Exploración y vigilancia

Incluso rodeada de gente, Seo-yoon se sentía peor que de costumbre. El hecho de que Irene y Ciel hubieran abandonado juntos el salón de banquetes no hizo más que aumentar su insatisfacción.

Después de su partida, toda la atención se centró en Seo-yoon. La gente se acercaba ansiosamente a ella.

Pero en lugar de sentirse contenta, se sintió molesta y tuvo que forzar una sonrisa.

Por otra parte, Jace disfrutaba del champán y de la compañía. Se dio cuenta tardíamente del estado de ánimo de la santa.

—Santa, ¿te sientes cansada?

—…Sí, estoy un poco cansado.

—Los nobles debieron estar emocionados de verte de cerca.

—Jojo… yo también me alegro.

—¿Te gustaría descansar un rato en el salón?

Seo-yoon no encontró ningún motivo para rechazar la sugerencia del príncipe heredero. También era una oportunidad perfecta para revisar su teléfono.

—Entonces me disculparé por un momento.

—Déjame acompañarte.

—No, iré sola.

Seo-yoon rechazó la oferta de Jace de seguirla. Prefería estar sola cada vez que revisaba su teléfono.

Y dado lo inconsciente que había sido el príncipe heredero, honestamente la estaba molestando.

Los Espers generalmente se volvían más ansiosos cuando eran rechazados por sus Guías.

Era cierto que, cuando Seo-yoon se levantó para irse sola, sintió una mirada intensa desde atrás.

Con una sonrisa relajada, caminó deliberadamente entre la multitud de nobles. Se separaron, llamándola "Santa" o susurrando oraciones a su paso.

Eran trivialidades, pero ella disfrutaba mucho de esos pequeños privilegios. Experimentar algo así mejoró un poco su estado de ánimo.

Entonces, una joven se acercó a Seo-yoon.

—Su Eminencia, ¿necesita un compañero?

Eso era lo molesto de los nobles: siempre dándose aires y guardando las apariencias, pero enmascarando todo eso con una "preocupación" por su bienestar.

—Gracias, pero estoy bien.

—Ahh... Espero no haberla molestado, Su Eminencia. Le pido disculpas.

—Nada de eso, no te preocupes. Sólo quería orar un momento.

Seo-yoon se fue, hablando deliberadamente de esa manera. La multitud detrás de ella se puso ruidosa.

—Que irrespetuosa, ¿qué estás haciendo?

—Mamá…

—De verdad, vizcondesa. Parece que debería enseñarle a su hija algunos modales con respecto a la santa.

—…Disculpas, condesa.

Seo-yoon nunca miró atrás a pesar de haber escuchado la conversación. ¿Qué le importaba? ¿Por qué le habían bloqueado el camino en primer lugar? Ni siquiera arremeter contra ellos disipó por completo su ira.

Cuando se acercó, el portero le abrió la puerta rápidamente. Al salir al pasillo y quitarse la máscara que llevaba puesta, se encontró con las mismas personas que eran la fuente de su ira.

Entonces, como si hubiera estado esperando este momento (y afortunadamente no había nadie más alrededor), Seo-yoon dijo:

—Ah, perfecto. Solo necesitaba que alguien me atendiera.

Sinceramente, Seo-yoon no quería que alguien la atendiera. Solo tenía curiosidad por la reacción de Irene a sus palabras y quería usar eso como palanca.

Quería decirle a Ciel que la mujer que le interesaba estaba insultando "al único Guía de este imperio".

Aunque nunca recibió ninguna guía de ella, Seo-yoon creía que un Esper reaccionaría si a un Guía se le faltaba el respeto.

Sin embargo, la respuesta que recibió fue completamente inesperada.

—¡¿Cómo te atreves a decirle algo así?!

—Sí, lo entiendo.

La ira de Ciel contrastaba con la tranquila conformidad de Irene.

Sorprendida por sus reacciones opuestas, Seo-yoon se quedó sin palabras. En cambio, Irene dio el primer paso.

Para un espectador, podría haber parecido cariñosa cuando colocó su mano sobre el brazo de la santa.

Sin embargo, Seo-yoon no pudo evitar temblar al ver los ojos entrecerrados de Irene.

—Irene.

Ciel gritó desesperadamente, pero la expresión de Irene permaneció indiferente.

Fue una buena oportunidad que casi se le escapó de las manos.

Aunque no estaba contenta con su reacción, era una oportunidad demasiado buena como para dejarla pasar.

Ella había revisado el atuendo de Seo-yoon antes cuando la saludó, pero no pudo ver nada parecido a un teléfono escondido allí.

¿Podría estar en el bolsillo interior de su falda? Como Ciel no podía hacerlo, era correcto que ella tomara medidas.

Empujando sutilmente a la inmóvil Seo-yoon, Irene avanzó.

Mientras sus faldas se enredaban, Seo-yoon gritó molesta.

—¡Qué estás haciendo!

Frustrada hasta el límite, se olvidó de la presencia de Ciel y atacó.

—¡Mi falda está arruinada! ¿Qué vas a hacer al respecto?

—Oh, querida.

—¡Ah, qué fastidio! ¡En serio!

Seo-yoon sacudió su falda con ambas manos. Entonces Irene puso su mano sobre la de Seo-yoon y susurró de cerca. Sus ojos verdes brillaron con frialdad, pero Seo-yoon no lo notó.

—No, si lo sacude así, solo arruinarás aún más el vestido. Vamos al salón y la ayudaré.

—¿Estás bromeando ahora mismo?

—¿Yo? ¿Por qué?

Irene inclinó la cabeza inocentemente, provocando que Seo-yoon sintiera que su cabeza estaba a punto de explotar.

—No se enfade, por favor. Vamos primero al salón.

Sin esperar la respuesta de Seo-yoon, Irene tomó su mano y la guio.

—¡Oye! ¿No me vas a soltar?

—Ah, no se preocupe demasiado, Santa.

—¡Uf! ¿Cómo eres tan fuerte?

Seo-yoon intentó soltarse, pero, al no poder hacerlo, comenzó a sudar.

Una vez sola en el salón, sintió que se le secaba la boca.

«¿Por qué sucedió esto? ¿Por qué siento que estoy perdiendo?»

Mientras los ojos negros de Seo-yoon temblaban de confusión, Irene reflexionó: ¿Dónde podría estar escondido el teléfono?

—Déjeme arreglarle el vestido.

Irene sujetó con firmeza los hombros de Seo-yoon y la empujó, quien no se movía. El salón tenía una mesa grande y un sofá apto para tomar té, y un espejo de cuerpo entero en un lado.

Irene comenzó a arreglar el vestido de Seo-yoon frente al espejo.

—Hazlo rápido y vete.

A Seo-yoon le molestaba la presencia de Irene. Había planeado relajarse y revisar su teléfono sola.

«¿Esta perra no tiene orgullo?»

Su actitud era tan diferente a la de los nobles que Seo-yoon había conocido hasta ahora, que se sentía extraña.

Fue como si estuviera tratando con un coreano común y corriente, lo que dejó a Seo-yoon desconcertada.

Mientras tanto, Irene ajustaba diligentemente el dobladillo del vestido, moviendo las manos con cuidado. Aunque el teléfono estaba en un bolsillo interior, esperaba sentir su contorno.

Sin embargo, incluso después de buscar exhaustivamente, no pudo sentir el material duro de un teléfono inteligente, lo que la frustró internamente.

Irene había planeado destruir el teléfono una vez encontrado, pero no se dio cuenta de que Seo-yoon la estaba mirando a través del espejo.

—Ya basta. Basta.

—Ah, pero aún no está terminado. Sólo falta un poco más…

—Ey.

Irene, tratando de actuar con indiferencia, notó que la voz de Seo-yoon se había calmado de su pánico anterior y levantó la mirada de la falda.

—¿Qué estás tratando de conseguir de mí?

Seo-yoon se dio cuenta de que las acciones de Irene no eran solo un comportamiento sin sentido, pero no podía descubrir sus intenciones exactas.

—Dime la verdad, ¿eh? Planeabas robarme las gemas de mi falda, ¿no? Ah, ya entiendo. ¿Eres cleptómana o algo así?

Seo-yoon estaba tan sorprendida que volvió a su tono de voz natural y grosero. A través del espejo de cuerpo entero, había sentido que Irene estaba particularmente jugueteando con las gemas del vestido.

Al principio pensó: "De ninguna manera", pero con el tiempo se convirtió en convicción.

—Ja, ¿sedujiste a un duque y aún no puedes aprovecharte de él como es debido? ¿Eres estúpida? ¿O intentaste algo con ese duque y terminaste siendo muy pobre?

 

Athena: Esta tipa es que da demasiado asco. Y es que estúpida a más no poder ¿Cómo eres tan poco inteligente de mostrar tu verdadera cara de esa manera a la primera de cambio? Es que más tonta no puede ser.

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